martes, 14 de enero de 2014
Todo es un cambio a mejor
Tome dos cervezas, no me hicieron efecto. Tome 10 más y estaba ebrio cuando ella llamo.
-¿Hola?-Conteste
-Hola, soy yo
-¿Qué tal?- le dije aunque aun no había reconocido su vos.
-¿Sabes? Tengo ganas de ver una de esas películas antiguas de blanco y negro, esas que tienen buenas historias de amor; tu sabes de eso. ¿Podría ir a verte? -entonces la reconocí-
-Mira, no sé es un poco tarde.
-tengo una botella de whisky… del caro
-Ven en 15 minutos- le dije y colgué.
Tenia razón, desafortunadamente tenia razón y odio cuando ella tiene razón, esas películas siempre tienen actores bonitos y la mayoría historias que merecen ser contadas. Además casi todos los actores están muertos ya y eso ocasionalmente te hace sentir un poco mejor.
La casa estaba sucia, yo necesitaba una afeitada y un corte de cabello, en la cocina estaban los platos del almuerzo, los de la cena y una taza del desayuno, olía a basura mojada, en el refrigerador una lata de frijoles y un queso podrido, había papeles tirados por todo el piso, unas cuantas latas aplastadas, los ceniceros llenos de colillas y yo también necesitaba un baño pero no me importo, prendí un cigarro y me senté en la sala a esperar que alguien tocase la puerta, mientras tomaba la mezcla de espuma, saliva y cerveza caliente que había dejado de mi ultima botella.
Ella llego media hora después de lo acordado, abrí la puerta y no dijo nada, solo entro y se sentó en mi silla de plástico de Coca-Cola, la única silla de la casa. Llevaba una blusa amarilla de tirantes y una falda de mezclilla corta, había perdido peso se veía mucho mejor de lo que recordaba, aunque no recordaba muy claro cuando fue esa ultima vez que nos vimos. Cuando se sentó y cruzo las piernas pude ver una vez más sus blancas y maravillosas piernas. Extrañaba mucho esas piernas.
-¿Tienes un cigarro?-me preguntó
-No.
-Hace mucho que no nos vemos ¿Cuánto ha pasado?
- No lo se, un año quizás.-conteste
-¿Como has estado?
-Bien
-¿Estas saliendo con alguien ya?
-No
-¿Por qué?
-Ya tengo bastantes problemas, como para pensar en una mujer, no puedo escribir nada desde hace 4 meses.
-Tal vez, eso te haga falta- me dijo -No respondí.-
-¿Espera, aun escribes?-preguntó como si en realidad le interesara
-No muy bien que digamos
-Pero si nunca lo hiciste muy bien que digamos, por eso vives en este cagadero.
-¿Donde esta la botella que prometiste?-ella rio (casi) amablemente, abrió su bolso y saco un jack daniel´s de un litro y lo puso sobre la mesa.
-Tú nunca cambias ¿verdad?
-¿Para que voy a cambiar?
-Todo es un cambio a mejor
-Todo es una mierda- le dije mientras abría la botella-mierda no hay hielo!
-¿Recuerdas cuando planeábamos vivir juntos?
-Si.
-¿Recuerdas cuando me decíamos que seriamos felices en un departamento en el centro de la ciudad? ¿Yendo a los bares? ¿Hablando con los turistas, conviviendo con los poetas y los bohemios? viviendo la vida como jóvenes divertidos.
-Si...¿Qué con eso?
-Como si jamás llegáramos a tener rutina (suspiró) estaba recordándolo hace unos días.
-¿Con tu novio?-cuando escucho eso se le borro la sonrisa
-No hay nada de eso. Es una mierda, esta ciudad es aburrida por gente como tú que se la pasa hablando mierda en vez de hacer algo con su vida.
-¿Hacer algo con mi vida? Dime ¿Qué carajo haces tú?- para cuando pregunto eso yo ya estaba bebiendo directamente de la botella, despegue mis labios y extendí mi mano lentamente para que ella bebiera también.
-Yo bebo y follo. –conteste- se rio de nuevo
-Si, creo que eso es lo que siempre me gusto de ti.
-Lo se – le dije y mire como bebía de la botella- ella se levanto y me abrazo empezó a besarme el cuello con sus labios aun mojados por el whisky, su cabello olía a una mescla de shampoo y tabaco
-Te dejo otra vez ese cabrón ¿verdad?
-El no me entendía, nadie es como tú, yo te quiero a ti, me gusta cuando me dices esas cosas bonitas, cuando me escribes poemas.
-Ya no escribo para ti, ya no más
-Yo te quiero podemos volver a intentarlo, aun puedes conseguir un trabajo en el almacén.
-No quiero un trabajo, quiero que te vayas ahora.
-¿De que hablas? Podría hacerte compañía ¿qué tú no me extrañas?
-A veces
-Entonces ¿Qué pasa?
-Mira, yo nunca he sido muy decente por decirlo así, pero coño… ¡aun hueles a su perfume!-dejo de abrazarme y retrocedió dos pasos.
-Vine por que me di cuenta que te quiero a ti. ¡te necesito!
-Me quieres para que te folle esta vez, mañana te iras, no es la primera vez, solo estas enojada y fui el único que contesto el teléfono.
-Tú nunca me hablas así
- Ya ves, la gente cambia
-Tú no
-Tú no sabes nada de mi- le dije y sonreí sínicamente mientras le daba otro trago a la botella prometida.
-¡SE QUE ERES UN JODIDO CERDO!
-Todos los somos
-Yo no
- No, tu eres una puta
-¿Puta?
-Pu-ta.
Me miro durante unos 7 segundos directamente a los ojos, no parpadeo, apretó tanto la mandíbula que casi pude escuchar sus dientes rechinar, respiro largo y profundo, el perro del vecino ladraba con furia, se escuchaba "tres regalos" muy bajito en la radio que apenas recibía al señal, justo cuando menos lo esperaba casi me tumba de una bofetada, fue muy rápida. Su lindo pelo lacio con olor a shampoo y tabaco quedo sobre su cara, siempre lo que mas me gusto de ella fue su pelo.
-COÑO YA VETE DE AQUÍ-le dije mientras me agarraba la cara.
-ERES UN ESTUPIDO, TE ODIO, TE ODIO A TI Y A TODOS LOS HOMBRES.
Casi salió corriendo y azoto la puerta. Hubo un largo silencio, mire a mi alrededor y estaba ese maldito e incomodo silencio (la canción termino) y una pocilga de casa completamente vacía y sin amueblar, después de todo ella tenia razón. y yo odio cuando ella tiene razón.
Me senté y mire que dejo la botella de whisky casi llena-¡que bien!- pensé. Prendí el ultimo cigarro me senté en la única silla del lugar, le subí a la radio, tenia que aprovechar por que sabia que no tardaban en cortar la luz.
Ella salió a la calle, estaba muy oscuro y había demasiado calor pero un taxi paso casi de inmediato, ya no le quedaba con que pagar pero seguro se le ocurriría otro lugar donde ir, donde llegar y por supuesto a quien sacarle dinero, la cena y un lugar donde dormir. Era una autentica noche de perdedores... Era un martes cualquiera.
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