sábado, 23 de mayo de 2015

Nunca lo dije en voz alta.

¿Y como se supone que debería empezar esto?
La pesadilla recurrente, la vieja película cada vez más frecuente de nuestro ultimo encuentro en la playa, por que para mi era incluso doloroso mirarte a la cara,
por que se desprendía un aura cegadora de todo tú ser, y lo que llamábamos amor en ese momento
tan solo era yo parado frente a ti con un corazón palpitante en mi mano izquierda
y tú ahí parada como si nada
tan plena y espléndidamente desnuda y sosteniendo el cielo con tu belleza
(por que si no se nos caía encima con todo y nubes grises llenas de agua helada y nostalgias y con todo y viento frió y gris de ese que solo esta en las orillas del mar
en especial cuando esta amaneciendo y uno es feliz y esta solo)
pero yo no estaba solo, ni feliz... Estaba contigo.
y el viento gris y nostálgico se metía en mis pulmones y lo respiraba, y lo exhalaba y salia de mi y se iba por ahí y las olas con su espuma blanca golpeaban y mojaban tus pies descalzos y el viento movía tu cabello
y lo ponía en tu cara y en tu boca
y a ti no te importaba
claro...
Por que me mirabas fijamente y yo veía mi reflejo en tus ojos y me dolía, por que veía en ellos todas las renuncias y todas las despedidas, los boletos vencidos de camiones hacia ningún lugar, a diferentes destinos y me lo decías a gritos y yo no lo podía entender y el olor a sal y el viento gris y el frió y la luz tan clara y apenas misteriosa.
y de repente
ya lo sabia todo.
me quede con las sensación que perfectamente conocida
me quede sin opciones.
¿Que otra cosa podría hacer?
¿Pactar amistad inmediata con taxistas, cantineros, policías, vendedores ambulantes de voz ronca y otros infelices?
Imposible.
ellos no podrían con esa mirada, ni con el resto de ti que conocía perfectamente con todo y dimensiones texturas y sabores
 y es que en realidad no nos veíamos tanto, pero hablábamos todo el tiempo, aveces a des-horas de la noche, cuando yo te decía que bebía café, que me encantaba el café y nunca te lleve a tomarlo
debí hacerlo cualquier buen día como aquella vez que nos pactamos una cita en el centro historico
y tu estabas ahí parada y distraída  por el lado de la catedral
viendo todo y nada la vez
y en medio de la gente sin rostros que no dejaba de pasar a tus costados,
y me viste y como en una foto vieja que se llena de colores de repente
te acercaste a mi
la silueta delgada que abría distinguido desde lejos, que cualquiera hubiese distinguido desde lejos, tú vestido de flores estampado con tirantes, era tan delgado y cuando mi mano tocaba tus piernas o tus caderas podía sentir tu piel y tu sonreías como por mecanismo
Nunca lo dije en voz alta
intentaba borrar el recuerdo , de hundirlo en mi como una ola que se come el océano.





https://www.youtube.com/watch?v=xeXIxTzhKsc